Autoridad Portuaria de Vigo
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Estación Muelle Trasatlánticos
Bienvenida del presidente

Bienvenida del presidente

Fotografía del Presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo
ENRIQUE CÉSAR LÓPEZ VEIGA,
Presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo

“…Emergen islas y en sus riberas crecen puertos. Nacen a flor de agua cada vez más bateas. Esta es la cuna de las vocaciones marineras que se notan sobre la gamela. Espacio de reposo, para el gran crucero…” así describía Álvaro Cunqueiro nuestra Ría.

La Ría de Vigo, orgullo de todos los vigueses por sus excepcionales paisajes, gastronomía irresistible y un parque natural como el de las Islas Cíes, que es uno de los principales atractivos de la costa gallega. De entre todas las Rías gallegas, la “nuestra” se lleva la palma.

Las excelentes condiciones naturales que posee, fácil acceso, profundo calado y tranquilas aguas, hacen que la Ría de Vigo sea un refugio ideal para la navegación. Si a eso añadimos su magnífico clima, no en vano se dice que Vigo cuenta con un microclima, una excepción en Galicia y casi en España, una de las ciudades que cuenta con más días soleados y las temperaturas son más suaves que otras ciudades del norte de Galicia, con una temperatura media anual de 14,9 grados centígrados, no debe quedar duda que su bahía constituye un inmejorable marco para la acogida de todo tipo de embarcaciones. “La bahía es oblonga y se mete mucho tierra adentro; es tan basta que mil navíos de línea pueden maniobrar en ella sin estorbo”, decía George Borrow, el viajero inglés, a mediados del siglo XIX en sus memorias de viajes.

Vista de la ría de Vigo

Como si eso no fuera suficiente, en cuanto a seguridad marítima se refiere, la costa gallega y en especial la Ría de Vigo, cuenta con los mejores medios de salvamento marítimo europeos desde la creación del Servicio de Busca e Salvamento Marítimo, actualmente Servicio de Guardacostas de Galicia, creado por la Consellería de Pesca de la Xunta de Galicia, en 1990, en colaboración con la Administración General del Estado para hacer frente, de manera óptima, a cualquier eventualidad o situación de emergencia que se pudiera producir tanto en las faenas pesqueras como en el propio tráfico de cruceros.

Otra pieza fundamental en esta política de salvamento marítimo es SASEMAR, Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (1993) una entidad pública empresarial, dependiente del Ministerio de Fomento que se encarga, de igual modo, de los servicios de rescate, búsqueda y salvamento marítimo; así como de la prevención y lucha contra la contaminación del medio marino y control del tráfico marítimo, sin olvidar a la Agencia Europea de Seguridad Marítima, (EMSA, 2002) con sede en Lisboa y Remolcadores Nosa Terra SA (1974).

Todos estos medios de salvamento marítimo, trabajando en perfecta armonía y sincronización, hacen de Vigo el puerto más seguro de la península ibérica, que cuenta con eficaces herramientas de innovación tecnológica en tareas de seguridad marítima y sostenibilidad medioambiental.

De igual manera, el puerto de Vigo goza de una posición inmejorable en el camino de las grandes rutas comerciales entre América y Europa y reúne los requisitos necesarios para continuar atendiendo sus actuales tráficos y aumentar su zona de influencia, tanto terrestre como marítima.

Por otra parte, la inminente inauguración de la ampliación del Canal de Panamá, con el barco “Cosco Shipping Panama”, posibilitará el paso de buques de transporte marítimo de mayor tamaño, auténticos gigantes portacontenedores de 15 metros de calado, 366 metros de eslora y alrededor de 12.500 TEUS, lo que puede convertir a Vigo, a buen seguro, no sólo en “Puerta del Atlántico”, sino también en “Puerta del Pacífico”.

Estatua de Julio Verne

Ni el mismísimo Julio Verne llegó a imaginarse monstruos marinos de esta especie, cuando escribió su obra “Veinte mil leguas de viaje submarino”, en la que el capitán Nemo exploró los fondos de la Ría para intentar recuperar los lingotes que transportaban los galeones hundidos en la Batalla de Rande en 1702.

En cualquier caso, en esta Ría emergen islas y bateas, pero también mareas y tormentas; el hombre no puede domar la Naturaleza, pero sí puede minimizar sus perjuicios. El Puerto de Vigo es buen ejemplo de ello.